A nivel global los toros y optimistas se entusiasman con los datos en el primer trimestre de los grandes bancos de Europa y las cifras de confianza del sector industrial en los Estados Unidos.
Mientras tanto, los osos y bajistas vislumbran un escenario de apuesta a la baja de los activos y que Europa es un desastre al que le legó el ajuste estructural. También critican la especulación financiera muy relacionada a la expansión incontrolada de la deuda. Aunque los activos globales se coordinan entre ellos, los índices en Wall Street marcaron una diferencia en el cuatrimestre: el Dow Jones subió un 8,15%, el Standard & Poor´s 11,6% y el Nasdaq, un 17% en dólares.
Pasó un tercio del año y las acciones líderes en la Bolsa de Buenos Aires registraron una baja del 16% en dólares durante abril, del 7,75% en el año y caída del 33,3% en los últimos 12 meses. Por su parte, la Bolsa de Brasil cayó un 8,3% durante el mes pasado.
Al mercado no le gustó en marzo la reforma a la carta orgánica del Banco Central, ni en abril la expropiación de las acciones de Repsol en YPF. En este contexto y por segundo mes consecutivo el dólar es alternativa de ahorros y ganó entre un 1% y 3,6% según donde se negocie y la soja volvió a brillar tocando techos que hace rato no se registraban.
En un país que produce alimentos para el mundo las empresas agroindustriales que cotizan están enviando sus señales sobre la competitividad y el costo argentino: la acción de Molinos cayó un 37,50% en el cuatrimestre y 44,53% en el interanual, mientras la acción de Ledesma en el año descendió un 34,82% y es un dato que el azúcar crudo perdió un 25% en pocas semanas.